El dia que odie los sombreros y tocados
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El dia que odie los sombreros y tocados
Posteado por Palomilla - Tagged , , ,

Sí, lo reconozco, he tenido un único día de mi vida en el que odié los sombreros y tocados, pero por una buena razón. Bueno, puede no serlo, visto años más tarde, ¿o sí? 

En mi colegio nos disfrazábamos de pastorcitos todos los años para la actuación de Navidad. Bueno, todos los años no, hubo un año que fue diferente: el año en el que a las profesoras se les ocurrió vestirnos de marcianos. Marcianitos que íbamos a ver al niño Jesús al portal… Y como otros años, un listado con las cosas que debíamos llevar para que ningún padre se despistara y… ¡ay amigo! mis padres no se despistaron, ¡¡decidieron hacer de las suyas!!

En el apartado de cabeza, pedían que cogieran una diadema, le pegasen dos lápices rematados con una bolita de plastilina, y todo forrado de papel de aluminio. Pero no, mis padres vieron que podría quedar muy cutre y decidieron comprarme en una tienda de disfraces un “casco de marciano”. Este casco era negro, con dos muelles gigantes de metal, rematados con sendas bolas blancas que no paraban de agitarse. Cuando vi aquello quería llorar, ¿no podrían hacer como el resto de padres del curso y llenarlo todo de papel de plata? 

El día de la actuación llegué al cole con el casco, y recuerdo haberlo pasado fatal tanto en el pasillo de acceso al salón de actos como en toda la actuación, muriéndome de vergüenza y sintiendo todos los ojos sobre mi cabeza. Lo que no recordaba era cómo me las apañé para quitarle las antenas-muelles gigante y forrar el casco con papel de aluminio por mi cuenta (y lo he recordado gracias a Elena, una antigua compañera, que ese año hizo de Baltasar, y que me ha pasado las fotografías, porque ¡ay amigos, mis padres pasaban de llevar cámara de fotos!).

Años más tarde, cuando ya estábamos en el último curso una compañera me dijo: “Palomilla, el casco que llevaste el año de los marcianos era genial, siempre quise decírtelo”. Ahí se me quitó la vergüenza de tantos años y empecé a coger cariño a ese casco de marciano al que tanto odio había tenido.

¡¡¡Y termino el post de hoy con el resultado del sorteo navideño!!!

¡Feliz semana!

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